Salud y Buenos Alimentos
 



   Salud y buenos alimentos | Alimentos 

Clasificación y propiedades del Salmón (Salmo salar)


Alimentos: 

Categorías:   

  « Anterior

SALMÓN (Salmo salar)

Siguiente »  

Salmón
Salmo salar

Salmón (Salmo salar) Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported Foto Hans-Petter Fjeld en wikimedia.org

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Actinopterygii
Orden: Salmoniformes
Familia: Salmonidae, Salmoninae
Tribu: -
Género: Salmo
Especie: S. salar

Aporte Nutricional Medio (en 100 gr)

Energía: 165,50 Kcal Potasio: 378,00 mg Vitamina A: 14,15 µg
Proteínas: 23,01 g Fósforo: 251,50 mg Vitamina B1: 0,18 mg
Hidratos: 0,00 g Fibra: 0,00 g Vitamina B2: 0,16 mg
Agua: 67,49 g Grasa: 8,20 g Vitamina B3: 13,44 mg
Calcio: 19,76 mg Colesterol: 41,55 mg Vitamina B6: 0,51 mg
Hierro: 0,72 mg AGS: 1,45 g Vitamina B9: 12,23 µg
Yodo: 28,16 µg AGM: 2,75 g Vitamina B12: 3,47 µg
Magnesio: 28,90 mg AGP: 2,37 g Vitamina C: 0,00 mg
Cinc: 0,56 mg Carotenoides: 0,00 µg Vitamina D: 14,44 µg
Selenio: 30,70 µg Retinol: 14,15 µg Vitamina E: 1,86 µg
Sodio: 969,50 mg

Alimentos promediados

Salmón, Salmón Ahumado.

[ Comparar aporte nutricional ]

Propiedades del salmón

El salmón es un alimento del reino animal incluido en nuestra dieta, de la familia salmonidae, género salmo y especie salar. En lo que se refiere al tipo de alimento, pertenece al grupo pescados, y por sus características lo enmarcamos dentro de la rama pescado azul.

En cuanto al aspecto nutricional, es un alimento con un importante aporte de vitamina D, sodio, vitamina B3, yodo, selenio, vitamina B6, proteínas, vitamina B12, ácidos grasos poliinsaturados, fósforo, vitamina E, potasio, vitamina B y agua. El resto de nutrientes presentes en este alimento, ordenados por relevancia de su presencia, son: calorías, grasa, ácidos grasos monoinsaturados, vitamina B2, magnesio, colesterol, ácidos grasos saturados, cinc, vitamina B9, hierro, calcio, retinol y vitamina A.

El relevante aporte de vitamina D en el salmón, estimula la absorción de calcio y fósforo por el organismo contribuyendo al adecuado desarrollo de huesos y dientes, a la vez que favorece el crecimiento celular y fortalece al sistema inmune ayudando a prevenir infecciones. Al depender los niveles de calcio de la concentración de vitamina D, ésta juega además un importante papel en transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular.

Puesto que la concentración de sodio en el plasma sanguíneo está íntimamente relacionada con la presión sanguínea, la elevada presencia de este nutriente en los productos que habitualmente se consumen del salmón, puede ocasionar problemas cardiovasculares, hipertensión, retención de líquidos, inflamaciones y formación de cálculos, por lo que no es recomendable abusar de ellos.

Por su aporte de vitamina B3 -o niacina- el salmón interviene en el proceso de transformación de energía a partir de hidratos de carbono, proteínas y grasas, y contribuye a relajar los vasos sanguíneos dotándoles de elasticidad, a estabilizar los niveles de glucosa y ácidos grasos en la sangre, y a reducir el colesterol secretado por el hígado. Junto con otras vitaminas del complejo B, la niacina ayuda a mantener sanas piel y mucosas digestivas, además de colaborar en el buen estado del sistema nervioso.

Por la presencia de yodo entre sus nutrientes, el salmón favorece el funcionamiento de los tejidos nerviosos y musculares, así como el sistema circulatorio. Además, el yodo, colabora en el metabolismo de otros nutrientes, y juega un papel esencial en el adecuado desarrollo de la glándula tiroidea.

Por su contenido en selenio, el salmón refuerza la protección contra enfermedades cardiovasculares a la vez que estimula el sistema inmunológico. El carácter antioxidante del selenio, retarda el proceso de envejecimiento celular, a la vez que le confieren propiedades preventivas contra el cáncer. La acción de este nutriente guarda relación con la actividad de la vitamina E.

Por tratarse de un alimento con un importante aporte de vitamina B6, el salmón favorece la formación de glóbulos rojos, células sanguíneas y hormonas, interviene en la síntesis de carbohidratos, proteínas y grasas, y colabora en el mantenimiento de los sistemas nervioso e inmune en perfecto estado, participando indirectamente en la producción de anticuerpos. La vitamina B6 -o piridoxina- reduce además los niveles de estrógeno, aliviando así los síntomas previos a la menstruación además de estabilizar los niveles de azúcar en sangre durante el embarazo. También evita la formación de piedras o cálculos de oxalato de calcio en el riñón.

Por su relevante aporte de proteínas, el salmón es idóneo para el adecuado crecimiento y desarrollo del organismo, favoreciendo las funciones estructural, inmunológica, enzimática (acelerando las reacciones químicas), homeostática (colaborando al mantenimiento del pH) y protectora-defensiva.

La concentración de vitamina B12 en el salmón, es beneficiosa para las funciones del sistema nervioso, corazón y cerebro. La vitamina B12 -o cobalamina- favorece el mantenimiento de la envoltura de mielina de las células nerviosas y participa en la síntesis de neurotransmisores. Además, se necesita para la conversión de ácidos grasos en energía, y ayuda a mantener la reserva energética de los músculos a la vez que colabora para el buen funcionamiento del sistema inmunitario. La presencia de esta vitamina en nuestro organismo está íntimamente relacionada a la de la vitamina B9, siendo necesaria para el metabolismo del ácido fólico. Al igual que éste, la cobalamina interviene en la formación de glóbulos rojos y la síntesis de ADN, ARN y proteínas.

El contenido de ácidos grasos convierten al salmón en una fuente de energía que ayudará a regular la temperatura corporal, a envolver y proteger órganos vitales como el corazón y los riñones, y a transportar las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) facilitando así su absorción. La grasa resulta imprescindible para la formación de determinadas hormonas y suministra ácidos grasos esenciales que el organismo no puede sintetizar y que ha de obtener necesariamente de la alimentación diaria. A pesar de ello, conviene controlar la ingesta de alimentos ricos en grasa puesto que el cuerpo almacena la que no necesita, lo que ocasiona incrementos de peso indeseados y subidas de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.

Debido al aporte de fósforo, el salmón contribuye a la mejora de determinadas funciones de nuestro organsimo como la formación y desarrollo de huesos y dientes, la secreción de leche materna, la división y metabolismo celular o la formación de tejidos musculares. La presencia de fósforo (en forma de fosfolípidos) en las membranas celulares del cerebro es fundamental, favoreciendo la comunicación entre sus células, mejorando de esta manera el rendimiento intelectual y la memoria.

La presencia de vitamina E confiere al salmón propiedades antioxidantes que ayudan a mantener la integridad de la membrana celular, protegiendo las células y aumentando la respuesta defensiva de éstas ante la presencia de sustancias tóxicas derivadas del metabolismo del organismo o del ingreso de compuestos por vías respiratorias o bucales. Las propiedades antioxidantes de la vitamina E protegen, además de al sistema inmune, al sistema nervioso con el mantenimiento de la mebrana neuronal y al sistema cardiovascular evitando la destrucción de glóbulos rojos y la formación de trombos. Asimismo, esta vitamina protege al organismo frente a la destrucción de ácidos grasos, vitamina A, vitamina C y selenio, y frente al envejecimiento causado por la degeneración de tejidos que trae consecuencias como la falta de memoria, siendo importante en la formación y renovación de fibras elásticas y colágenas del tejido conjuntivo.

El salmón destaca por su aporte de potasio, que junto con el sodio, se encarga de regular el balance ácido-base y la concentración de agua en sangre y tejidos. Las concentraciones de estos dos elementos en el interior y exterior de las células de nuestro organismo, generan un potencial eléctrico que propicia las contracciones musculares y el impulso nervioso, con especial relevancia en la actividad cardíaca.

El salmón constituye un alimento con un significativo aporte de vitamina B1, por lo que participará en la producción energética colaborando en el metabolismo de los carbohidratos. La vitamina B1 -o tiamina- juega además un papel esencial en la absorción de glucosa por parte de cerebro y sistema nervioso, por lo que la deficiencia de este nutriente puede derivar en cansancio, poca actividad mental, falta de coordinación, depresión, etc. Otras funciones como el crecimiento y mantenimiento de la piel o el sentido de la vista, dependen en buena medida de los niveles de esta vitamina en el organismo.

El salmón contiene un 67,49% de agua, y por lo tanto favorece la hidratación de nuestro organismo, al que debemos abastecer, incluyendo el consumo a través de los alimentos, con una cantidad de agua que oscila entre los 2,7 y los 3,7 litros, dependiendo de cada constitución, de la actividad física desarrollada, o de estados como el embarazo, la lactancia, enfermedad o exposición a fuentes de calor, circunstancias estas últimas donde las necesidades de consumo aumentan.

20 Junio 2013

Pescados » Pescado Azul

Anchoa
Anchoa
Anguila
Anguila
Arenque
Arenque
Atún
Atún
Bonito
Bonito
Caballa
Caballa
Salmón
Salmón
Sardina
Sardina
Sargo
Sargo






Copyright © 2011-2013 juananvilla.es | panoramacreativo.com | Aviso legal |